Comenzando a investigar el efecto de los iones pronto me di cuenta de que apenas era un pionero. En realidad, descubrí que ya reconocía tanto sobre la ionización y sus efectos, que lo asombroso no era el efecto de los iones sobre nosotros sino que apenas se hubiera hecho nada con el conocimiento de que ya se disponía.

Trabajando aisladamente y separados por miles de kilómetros los físicos, llamados hombres de ciencia, de los siglos XVIII y XIX, todos llegaron a la conclusión de que la electricidad del aire afectaba al desarrollo de las plantas y probablemente a todos los organismos vivos.

Obvio que la Naturaleza hace amplio uso de la electricidad atmosférica para favorecer a la vegetación y que además tal electricidad constantemente predomina cuando el tiempo está sereno. Y que ciertamente contribuya a impulsar la vegetación.

En 1969 Félix Sulman observó que la gente normal, las personas sobre las que realizo el estudio formaban los grupos de hombre y mujeres entre los 20 y los 75 años –se irritaba y fatigaba cuando se les dejaba durante una hora aproximadamente en una habitación que contenía una dosis excesivamente fuerte de iones positivos- (cationes). Sin embargo, la misma gente confinada durante el mismo periodo de tiempo en aire que contenía una dosis excesiva de iones negativos, mostró mediante el electroencefalograma, un latido más fuerte y lento en las ondas alfa del cerebro que cuando estaban en aire normal. Los ritmos de las ondas alfa se consideran una medición de la salud y de la actividad cerebral; un pulso firme y lento generalmente es considerado como una indicación de salud y tranquilidad. Así como actividad en aumento probó su estado de vigilancia o actividad y su capacidad de trabajo administrando a a cada uno una serie del test de elección alternativa implicando una selección de palabras, números y símbolos. Todos ellos dieron significativamente superior en estas pruebas, tanto durante el tiempo que estuvieron en una habitación con iones negativos como inmediatamente después que lo hicieron en un ambiente de aire normal.

Aproximadamente el mismo tiempo en que Sulman media las ondas alfa en ambientes negativamente ionizados doctores de la Universidad Católica de Argentina administraban iones negativos a pacientes que sufrían diferentes firmas de psiconeurosis, la cual se manifestaba como temores y estados de presión irracionales. El experimento llevó a la conclusión de que casi el 80% de los pacientes  tratados respondían favorablemente y con frecuencia la desaparición de los síntomas en su totalidad. La terapia a base de iones negativos para pacientes sometidos a tratamiento psiquiátrico constituye en la actualidad un procedimiento estándar en el hospital de la Universidad Católica y en otros de Argentina.

Texto extraído del libro: “El Efecto de los iones” Autores: Fred Soyka y Alan Edmonds.

 

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